A Don Vicente y Don Antonio de Haro González.

 

En 1988, año de elecciones federales, el gobierno de Miguel de la Madrid estaba por concluir, Carlos Salinas de Gortari era el candidato del Partido Revolucionario Institucional (PRI) a la presidencia de la república y Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano era el candidato de un proyecto llamado Frente Democrático Nacional (FDN) que integraba al Partido Auténtico de la Revolución Mexicana, el Partido del Frente Cardenista de Reconstrucción Nacional, algunos partidos sin registro y numerosas organizaciones políticas sociales.
El 6 de julio de 1988, la jornada electoral estuvo llena de irregularidades y atropellos, los resultados de las votaciones no estaban siendo favorables para el PRI sino para el FDN, y de pronto “sospechosamente” se cayó el Sistema de Computo Electoral y como resultado de esas elecciones para Presidente de la República el ganador fue el candidato del PRI Carlos Salinas de Gortari. Es importante señalar que en ese tiempo las elecciones eran organizadas por la Secretaría de Gobernación a través de la Comisión Federal Electoral.
Las elecciones de 1988, aun cuando el mandato del electorado pudo haber sido otro, dieron como resultado una serie de reformas realizadas a la Constitución en materia electoral, el Congreso de la Unión expidió el Código Federal de Instituciones y Procedimientos Electorales (COFIPE), hasta llegar a la creación del Instituto Federal Electoral (IFE), a fin de contar con una institución imparcial que diera certeza, transparencia y legalidad a las elecciones federales.
El Estado de Tlaxcala, sinónimo de tradición taurina y pilar de ganaderías bravas en la República Mexicana, requiere actualizar su Reglamento Taurino, el cual fue expedido el 3 de Octubre de 1984, y desde entonces, a casi 29 años de su creación, no ha sufrido modificación ni mejora alguna.
Parte de esta actualización, consistiría en ordenar y reglamentar el “Concurso de Ganaderías”, con la finalidad de engrandecer y sentar las bases a las cuales deben de sujetarse en una “competencia” los ganaderos que pretendan participar con sus respectivos toros o novillos. Como en cualquier ámbito de la vida cotidiana, cuando se establecen las “Reglas Claras”, se facilita el desarrollo, funcionamiento y conclusión de cualquier evento.
Si en un sistema democrático se requiere la presencia de órganos imparciales que resuelvan las controversias, habría que pensar en cómo resolver lo difícil que resulta ponerse de acuerdo en decidir “cuál es el mejor toro”. Desde la óptica de cada uno de los actores en la lidia de un toro o novillo bravo, se tienen conceptos muy distintos de lo que es la bravura, calidad, estilo, por no mencionar la presentación y trapío de un astado. En un espectáculo público en el cual se pone en juego un trofeo o un premio económico, es muy importante cuidar todos los detalles del concurso, es decir, poner las “Reglas Claras”.
Cuando se va anunciar un espectáculo de “Concurso de Ganaderías”, se deben de dar a conocer a todo el público, mejor si es con algunos días de anticipación al día de la celebración del evento, las Bases a las cuales se deben de sujetarse los ganaderos participantes:
§  Peso mínimo de los toros o novillos a lidiar y presentación adecuada conforme a la categoría de la plaza.
§  Al tratarse de una corrida concurso de ganaderías, la bravura de un toro es fundamental, por ello, la suerte de varas es de vital importancia, por lo cual, se deben de delimitar los terrenos que deben ocupar el picador y el toro, la distancia, el número de veces que se tienen que poner al caballo, así como el tamaño de las puyas.
§  Establecer si durante la lidia, el torero en turno debe aceptar sugerencias y opiniones por parte del ganadero o el jurado designado.
§  La aceptación de todos los participantes de que la decisión y fallo del jurado será inapelable o en su caso, establecer quién debe resolver el resultado ganador en caso de que surja alguna controversia.
De esta manera, considero que la labor del Instituto Tlaxcalteca de Desarrollo Taurino, a cargo del C.P. Luis Mariano Andalco López, ha sido muy positiva y con resultados muy valiosos como el trabajo desarrollado ante el Congreso local para declarar la tauromaquia como “Patrimonio Cultural Intangible de Tlaxcala”, sin embargo, debemos de transitar de una etapa o proceso gradual hacia ser más profesionales para que cualquier festejo que se organice en cualquier municipio de Tlaxcala, se someta de manera formal y obligatoria a un nuevo Reglamento que beneficie a todos. Todos los aficionados debemos aprender de las lecciones y sucesos como la del pasado 23 de junio en el municipio de Atlangatepec…..
Como dice el maestro Mauricio Merino, “la transparencia es una cualidad deseable de todo sistema democrático que se quiera moderno, legítimo y confiable”…Creo que valdría la pena volver a organizar un “Concurso de Ganaderías” pero con “Reglas Claras”….
 
*Fernando Charcó Flores, es matador de toros y Maestro en Administración y Negocios por la Universidad de Texas en Austin y Tec de Monterrey Campus Santa Fe.
   
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